• Historias

    La partida de bádminton

    Hace unos meses tuve la oportunidad de jugar una partida de bádminton con el adversario ideal: uno de esos que te tocan las narices cada vez que fallas, que están seguros de su victoria y que encima hacen alarde de ello. Es ideal porque es el más incómodo de los adversarios, y cuánto más incómodo te sientas más puedes aprender de esa situación si la gestionas bien. Ninguno de los dos poseíamos grandes habilidades previas, pero ya de partida había una gran diferencia: él estaba seguro de ganar. Una de las cosas que más detestaba de competir con esta persona era que fardaba de su victoria de antemano como técnica…